¿Qué tienen en común las recetas de cocina que hicieron célebre a un ama de casa; las confidencias del gerente de una empresa; los comentarios que recibe un adolescente a sus poemas, y un medio de comunicación que recibe un millón de visitantes al mes?

Todas estas personas y estos proyectos tienen en común el medio: todos se iniciaron en forma de blogs. La autora de las recetas de cocina recibe miles de visitantes al día. Convirtió una pasión doméstica -crear recetas- en parte de su vida profesional. El gerente se desahoga en el blog –a menos de que lo use como fórmula de mercadeo, por ejemplo para anunciar productos. El adolescente navega públicamente en su sueño solitario (y siempre queda abierta para él la posibilidad de convertirse en miembro de un club de blogueros adolescentes solitarios). Por último, el medio de comunicación es una fórmula que existe en varias lenguas y países y que toma cada vez más fuerza.

Las posibilidades que abren los blogs son múltiples. En su nivel más prosaico, se trata de un mecanismo que permite tener los apuntes a mano. Esto hay que entenderlo literalmente: es disponer de sus notas en cualquier parte del mundo (y siempre y cuando se tenga acceso rápido a internet). En un nivel más desarrollado, es una manera novedosa de crear lazos: nacen amistades entre personas que jamás se han visto y que posiblemente nunca se verán. Que permite estar al tanto de los proyectos o de las dificultades de los miembros de la comunidad -y proponer soluciones-. Que facilita emprender proyectos colectivos. Es un dispositivo que permite expresar, simplemente, un estado de ánimo o dedicarle un comentario al gato en el tejado o al paisaje lunar. O dejar una postal en el espacio virtual.

La palabra que encierra esta condensación de posibilidades, blog, enriquecerá seguramente una edición futura del Diccionario de la Real Academia de la lengua Española. La traducción española más cercana, “bitácora”, incluye casualmente la raíz digital “bit”. Pero es una palabra larga, que se acopla mal con el tiempo acelerado que vivimos. Sin embargo, la analogía es valiosa: yacen en el ciberespacio cientos de miles de blogs, esbozos de escritura digital abandonados, tesoros destinados a los ciberarqueólogos de la red que conocen la misma incertidumbre que las bitácoras oxidadas de los navíos en el fondo del mar.

Según el indexador Technorati, que viene siendo como la notaría mundial de los blogs, han sido creados algo así como 150 millones de blogs. Esta misma firma informa que se crean 12.000 blogs cada día, es decir, uno cada 7 segundos. El primero en salir al ciberespacio lo hizo en 1997. Desde entonces, el nivel de crecimiento de los blogs en el mundo ha sido exponencial.

Inicialmente, los blogs fueron vistos como espacios de despliegue narcisista. Varios anticiparon que esta exhibición de adolescentes tardíos sería una moda efímera. Después de unos 5 años -una eternidad en términos de web interactiva- se observa el fenómeno contrario. Los blogs se han depurado: las posibilidades técnicas se han multiplicado (soportes cada vez más poderosos, posibilidad de introducir audio y video). Los usuarios y el público lector de blogs se ha ampliado. Muchos blogs han dado un paso significativo, por ejemplo aglutinando comunidades de intereses y creando plataformas con contenidos especializados.

Detrás de esta explosión de los blogs se dibuja una configuración social. Esto significa que los blogs se producen porque existen determinados entornos sociales. Algunos saltan a la vista (por ejemplo el soporte técnico, es decir la existencia de redes físicas); otros son más intangibles, si bien pueden ser medidos (así, el blog requiere de un nivel de alfabetización clásico -lectura y escritura- elevado y un nivel básico de alfabetización informático –saber manejar un computador, por ejemplo).

Pero más interesante es ver que las características más notables de los blogs reflejan ciertos tipos de organización social. Todos los usuarios de blogs saben cuáles son estas particularidades. En la conferencia, me concentraré en tres puntos centrales: los blogs como espacios de expresión individual; la libertad de palabra de los blogs; la interactividad de los blogs.

A partir de ejemplos concretos, muchos provenientes de la blogosfera francesa -una de las más dinámicas a nivel mundial- veremos cómo y porqué los blogs también están cambiando a la sociedad.