O la cosa sigue poco interesante en Colombia, o yo me estoy cansando de la cosa, o se acerca la primavera y hay que festejar otros aires.

Hoy el pretexto para dejar acá una nota es el “Salon du livre” parisino, que no es Feria como en Bogotá, que no dura 2 meses sino 5 días, que se concentra en un pabellón y no en 4 y que no acoge a proselitistas ni vendedores de biblias (en la de Bogotá me fueron revelados los secretos de xnxx).

El invitado del año fue Israel (que como Estado cumple 60 años), pero solo el Israel de habla hebrea (trajeron a Amos Oz, autor de la memorable autobiografía). Esta exclusividad lingüística y el acercamiento de Sarkozy con la causa israelí fastidiaron a los países y organizaciones árabes y judías de izquierda y laicas. Varios invitaron al boicot. No sé si hubo una afluencia menor que en otros años, pero sí hubo falsa amenaza de bomba y dispositivo policial bravo.

Como el año anterior, mucho mucho cómic (BD), en todas sus formas, histórico, de aventuras, fantasía, humor, política, mangas. Descubrí a Boulet , que tiene el blog de BD más famoso de Francia, y a equipos como lulu.com , que se dedica a la autopublicación por Internet.

Otros que están pisando fuerte en el Salon son los “jóvenes de suburbios”. Esta apelación es toda una categoría sociolinguística para designar a los hijos de inmigrantes -NO-futuro. Vi novelas nacidas en las Cités (los feos edificios de los suburbios donde se apilan los pobres, que según le leí a Fernando Cepeda en alguna ocasión, son de lujo), ví manifiestos literarios de la Francia de colores, y algo muy interesante: un léxico hechos por ellos (el argot de los suburbios es riquísimo) que genera la reverencia de la vieja Francia (la señora investigadora del prestigioso CNRS hablando de etimología con los autores, el eminente sociólogo de los suburbios despistado por ellos, etc).